EVALUACIÓN

 ¿Cómo y cuándo y dónde debemos evaluar? ¿A quiénes les sirve esa evaluación?

Entendemos a la evaluación como un acto creativo que continuamente desafía al docente, dado que lo pone en la situación de analizar su propia práctica de enseñanza y buscar relevar información valiosa sobre los procesos de aprendizaje de sus alumnos. No obstante, la información que el docente recolecta no es exclusiva para sí, sino que pretende retroalimentar el aprendizaje de cada alumno.  En último término, nos sirve para generar autonomía en el sujeto (alumno) y visibilizar sus debilidades y fortalezas para seguir enriqueciendo su recorrido de aprendizaje.  Quien conoce claramente cómo aprende puede, más fácilmente, llevar a cabo con éxito esta tarea. Hablamos, entonces, de la evaluación desde una mirada formativa; de una evaluación auténtica.
Los instrumentos que vamos a considerar pretenden plantear problemas significativos y situados para resolver, al tiempo que estimulan al alumno en la búsqueda creativa de soluciones nuevas. Asimismo, pretenden evaluar no sólo los contenidos trabajados, sino que también se consideran (y explicitan) las competencias que en esa actividad de evaluación se ponen en juego.  

En relación a los instrumentos, lo que deben permitirnos es recolectar información sobre el proceso de aprendizaje y el proceso de enseñanza, entendiendo que existen múltiples factores y actores que van a influir sobre la propia instancia de evaluación. Por otro lado, también tenemos que considerar que los resultados de esta evaluación van a permitir tanto a docentes como alumnos tomar decisiones en función de los roles que ocupan.
En palabras de Alicia Camilloni: “No hay evaluación sin juicios de valor”. 

  • Los tipos de instrumentos
  • Principios de los instrumentos
  • Validez
  • Confiabilidad
  • Practicidad
  • Utilidad
  • Consignas de trabajo
  • Preguntas abiertas y cerradas. Consignas abiertas y cerradas
  • Clasificación sobre el nivel de pensamiento

Importancia de la EVALUACIÓN para potenciar las habilidades de los estudiantes:

Las propuestas de trabajo que los docentes proponen a los alumnos deben contener elementos significativos, desafiantes y relevantes para promover la autonomía.

“Uno de los desafíos es, entonces, diseñar propuestas de enseñanza que brinden la posibilidad de potenciar la capacidad de los estudiantes para la reflexión en la  acción.”

Es aquí donde encontramos el foco de la cuestión: lograr que los alumnos reflexionen, “entrenarlos” en las habilidades de pensamiento que les permitan analizar su propio proceso de aprendizaje y que les den la posibilidad de realizar un análisis metacognitivo que les dé las “pistas” necesarias para seguir aprendiendo.

Estas cuestiones quedaban pendientes para la formación profesional, pero es importante que, desde los primeros niveles del sistema educativo, promovamos la reflexión en los alumnos mediante preguntas específicas, propuestas de actividades y situaciones de evaluación formativas

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